Una historia de "sangre, miedo y verdad"
By J. Salvador,
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Miembros de la compañía Helikon Opera Theatre posan junto a Patrick Alfaya, director de la Quincena, y Carlos Ruiz, de Kutxa, ayer, en el Kursaal. (Foto: iker azurmendi)
Donostia. La ópera vuelve a Donostia de la mano de la Quincena Musical tras un año de ausencia, y lo hace con una de las obras rusas más conocidas, Boris Godunov, "la más importante y grande" del país, según su director escénico Dimitri Bertman.
Bertman estuvo acompañado de Patrick Alfaya, director de la Quincena, Vladimir Ponkin, director musical, y otros miembros de la prestigiosa compañía rusa Heikon Opera Theatre en la presentación de la ópera en el Auditorio Kursaal, lugar donde será interpretada mañana y el viernes.
En ella se narra la historia de Boris, un zar ruso del siglo XVI que, aun siendo un hombre pacífico y de buenas intenciones, se vio envuelto en algunos de los episodios más violentos del pueblo ruso, como las guerras contra Polonia y Suecia. "Encontró el camino por la vía de la sangre, pero en realidad era bueno y fiel" explicó Bertman.
Se trata de una obra innovadora y políticamente incorrecta para su tiempo, "una trágica historia de violencia", una ópera "muy importante que marcó una nueva época", según indicó Patrick Alfaya. Por su parte, para Bertman es un "drama" que supuso una "revolución"; frente a las habituales imágenes idílicas prevalecen "la sangre, el miedo y la verdad".
Sus características no se adaptaban precisamente a los cánones que predominaban en el mundo de la ópera allá por el año 1869, cuando Modest Mussorgsky terminó de escribirla. Introdujo un nuevo lenguaje musical, creando así una ópera de muchos diálogos y donde el coro tiene una presencia muy grande, lo que no era frecuente. Tampoco hay una prima donna, una soprano en la que recaiga el papel principal, ni un tenor con un peso específico muy marcado.
Por ello, y por los múltiples fallos de orquestación que presentaba el trabajo original de Mussorgsky, "que bebía mucho y no tenía estudios musicales", fue rechazado por el Teatro de la Ópera Mariinsky y fue adaptado, primero por Nikolai Rimsky-Korsakov, "el Wagner ruso", en los años 1896 y 1908, y más tarde por Dimitri Shostakovich en 1940, tal y como explicó Bertman.
Precisamente ésta última adaptación de 1940 es la que representará la compañía rusa Helikon Opera Theatre mañana y el viernes, un arreglo menos conocido que se ha ofrecido en escasas ocasiones y que es muy exigente para los intérpretes por su gran complejidad. Bertman explicó la razón de dicha elección; "para nosotros lo importante es la persona de Boris, mientras que en la redacción de Korsakov no lo es".
limpieza Por su parte, Vladimir Ponkin, director musical de la ópera, subrayó la "brillantez" de la partitura de Shostakovich, sobre todo por "la limpieza del timbre" y la orquestación para cinco clarinetes en vez de tres, lo que permite "una limpieza extraordinaria en los acordes entre personajes".
El espectáculo contará con alrededor de 60 músicos que se situarán en el foso y con unos 50 cantantes que formarán el coro, además de los solistas e intérpretes que completan la obra. La duración del evento será de tres horas con descanso incluído y se proyectarán sobretítulos en el escenario tanto en euskera como en castellano.

















